Fire Emblem: El Dragón Sombrío y la Espada de Luz narra la travesía del príncipe Marth de Altea tras la conquista de su patria por el Imperio Dolhr y el malvado mago Gharnef. Marth lidera una rebelión para recuperar la legendaria espada Falchion y el escudo Fire Emblem, con el objetivo final de derrotar al Dragón Sombrío Medeus.
Este título estableció las mecánicas centrales de la serie, presentando combates por turnos en una cuadrícula. Es particularmente conocido por introducir la muerte permanente: cualquier unidad derrotada en batalla se pierde para el resto del juego, lo que requiere una planificación cuidadosa y un posicionamiento táctico para mantener vivos a los personajes.
Los jugadores gestionan un variado elenco de personajes, cada uno con clases únicas que determinan el rango de movimiento y los tipos de armas. La campaña implica navegar por diferentes terrenos, capturar castillos enemigos y reclutar nuevos aliados para construir un ejército equilibrado capaz de enfrentarse a enemigos más poderosos.
Como el primer juego de la serie, Fire Emblem: El Dragón Sombrío y la Espada de Luz ayudó a definir el género de RPG táctico en la NES. Su combinación de crecimiento de personajes y profunda jugabilidad estratégica se convirtió en un sello distintivo de la franquicia, ganándose un legado perdurable en la historia de los videojuegos japoneses.